Según el Génesis, al principio Dios creó, no
sabemos bien cómo ni por qué, todas las cosas, entre ellas al lobo y su pareja
la loba. Durante muchos siglos desde su divina creación los lobos y las lobas
progresaron muy poco y mantuvieron siempre su estado original de fieras
especialmente enemigas de las ovejas, becerras, chotas y terneros en la
serranía de la República Carpetovetónica. El lobo fue tradicionalmente asociado
a la fiereza masculina y la loba a la astucia y maldad femenina. De ahí el
dicho: son como lobos, o son unas lobas. Por otra parte, loba viene de lupa,
que en latín castizo es sinónimo de puta. Según la leyenda, Roma fue creada por
Rómulo, que fue hijo de una loba, o sea, de una ilustre ramera, que es lo
mismo.
En la República Carpetovetónica la
especie de los lobos desapareció por algún tiempo con la llegada del progreso,
los incendios forestales provocados y el ruido de los camiones y coches de los
turistas, sin olvidar la emigración de algunas cabras políticas a la capital
del reino; también muchas ovejas emigraron buscando pastos modernos en
comedores diseñados especialmente para ellas. Pero de la noche a la mañana, los
lobos empezaron a ser vistos de nuevo en la serranía atacando a las vacas distraídas
y asustando a las ovejas encerradas en sus modernos apriscos.
Con su misteriosa aparición, aunque no
sería difícil descubrir el apoyo político de enemigos clandestinos de la
República, los lobos y sus parejas las lobas empezaron a imponer de nuevo la
ley de la selva en la muy próspera y pacífica República Carpetovetónica. Ni siquiera
las cabras más selváticas se sentían seguras. Las ovejas empezaron a volver a
casa más temprano y los pastores se vieron obligados a hacer importantes inversiones
en la promoción de perros policías. Las vacas, que se habían acostumbrado a
rumiar y dormir tranquilas en el campo a la luz de las rutilantes estrellas
bajo el cielo raso, tuvieron que ser entrenadas para huir a los refugios cuando
los lobos hacían acto de presencia dispuestos a matar y chupar la sangre de los
ternerillos.
Algunos lobos con sus lobas
sentimentales se destacaron tanto por su ferocidad que recibieron el nombre de
terroristas y en este contexto preciso los cronistas hablan de cómo algunos
políticos empezaron a buscar una solución de paz dialogando con los lobos.
Otros, por el contrario, pensaron que lo mejor era entrenar a perros policías
especializados contra ellos. Con la presencia de los lobos y el miedo en el
cuerpo, la República de los carpetos y vetones comenzó a debilitarse hasta el
extremo de que muchos temieron por su desaparición. Pero dejemos por ahora este
fascinante capítulo a los historiadores. En este preciso momento sólo me interesa
destacar la reaparición de los lobos las negociaciones que tuvieron lugar entre
lobos con piel de oveja y algunos pastores osados con piel de lobo.
Unos y otros, sentados clandestinamente
en un antro de negociaciones, se pusieron pronto de acuerdo en que existía un
vacío legal que había que llenar urgentemente. Lo cual significaba que había
que legalizar a los lobos y sus tropelías. Para ello las partes en litigio se
comprometieron con palabra de honor a hacer concesiones puntuales por ambas
partes con el objeto de redactar un proyecto de ley orgánica sobre actividades
delictivas con espíritu rigurosamente democrático y social.
Los lobos y las lobas asumieron con
gusto la responsabilidad de redactar el borrador de dicho proyecto y un pastor muy
moderno aceptó la presidencia de una comisión de control y seguimiento de las
negociaciones. Los pastores ya entrados en años no disimularon su escepticismo
ante esta proposición de ley pero tampoco dieron a entender con su silencio que
estaban en contra. Los tiempos han cambiado y ¡quién sabe, comentó uno, si los
lobos de ahora no han cambiado también y podemos llegar a un acuerdo pacífico
con ellos!
Con rapidez sorprendente los lobos y
las lobas presentaron el borrador del proyecto y después de introducir algunas
enmiendas de redacción y poco más, sugeridas por un pastor joven que sabía leer
y escribir y era muy conocido por su presencia activa en las redes sociales, el
proyecto de ley fue aprobado por unanimidad.
El texto aprobado fue el siguiente. “Nosotros los
abajo firmantes, lobos, pastores y vaqueros, sin DNI, clandestinamente reunidos
en lugar seguro y en pleno uso de nuestras facultades, exigimos
democráticamente la legalización de los lobos y de sus instituciones en todo el
territorio nacional. Para ello proponemos el siguiente proyecto de ley, que debe
ser aprobado por todas las fuerzas democráticas y progresistas:
1. No es lícito matar a nadie, aunque
sean personas, al margen de la ley.
2. Los lobos podrán matar ovejas y
terneros sólo los fines de semana en ausencia de sus propietarios.
3. Los lobos sólo podrán matar siete
ovejas al mes y un ternero de cuatro semanas
dando a conocer un día antes a los pastores y vaqueros el momento de su
llegada.
4. Los perros tienen la obligación de
ausentarse cuando los lobos hagan acto de presencia dentro de la legalidad. En
caso de que los lobos fueren molestados durante sus incursiones legales en el
campo o en los apriscos, los perros pueden ser llamados para hacer que se
respete la ley.
5. La violación de la presente ley será
castigada con penas proporcionadas desde una semana de arresto domiciliario en
una cueva hasta tres meses de ayuno de carne bobina o vacuna, según los casos y
después de sentencia judicial firme.
6. Hasta que no haya sentencia firme
contra los lobos que incumplan la ley, debe prevalecer la presunción de su inocencia.
7. Los lobos se reservan el derecho a
decidir sobre la vida de los propietarios antidemocráticos y reaccionarios
contra esta ley.
8. Una comisión mixta de expertos
redactará el Reglamento para el desarrollo de la presente ley, en el cual se
fijarán, entre otras cosas, los días especiales en que los lobos podrán
sacrificar más víctimas de las indicadas en el párrafo tercero.
El cronista, sin pretender dar pistas, deja
algunas preguntas en el aire. ¿Por qué no legalizar también los atracos a mano
armada y el latrocinio político? El acuerdo alcanzado por pastores y vaqueros
progresistas y lobos democráticos ¿será el primer paso para reducir la
delincuencia en auge contra la propiedad privada por parte de los ladrones en
general y de los políticos en particular? Pero, como digo, el cronista no da
pistas ni se pronuncia a favor o en contra, manteniéndose democráticamente neutral.
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